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martes, 20 de enero de 2026

20/01

 La soledad de mi habitación, la soledad de mi mente, la soledad de mi corazón y la soledad de mi cuerpo.

Soy consciente, sino no estaría aquí, sino no me hablaría en el silencio de la noche o el silencio de las tardes; pero realmente no soy consciente, si lo fuera...

Ya no pienso, no sé si es por bloqueo o por simple desconexión; trato de no pensar en lo rutinario, solo y apagado que se ha vuelto mi día a día, no creo que sea mi día a día, siento que soy yo la que ya no tienen ganas, solo sigo aquí porque creo que debo estarlo, que algo me espera, sigo esperando, tratando de llevar el día a día, solo con lo básico, lo necesario para estar físicamente bien, y eso porque no quisiera preocupar a nadie por algo que ni yo entiendo.

Me siento desagradecida y egoísta; tengo muy buenas noticias y lo que pienso es en lo incapaz que tal vez pueda llegar a ser, siento que vivo mucho mejor que otros y que ya quisieran mucho tener el tiempo que he tenido, lo agradezco, solo he llegado al nivel de sentir el vacío dentro de mí, de no saber qué hacer con ello y todavía tratar de ser eficiente y feliz, porque ni quiero llenarlo, pero tampoco quiero sentirlo.

Amo mi soledad y mi tiempo a solas, pero me siento sola. Me hace falta un abrazo, un abrazo que dure mucho, que sea cálido y de alguien en quien confié. Sé que me aman, sé que me cuidan, tanto mi círculo cercano como Dios y el Universo, solo me siento muy distanciada de todo y a la vez no quiero acercarme. Me desconecté tanto de mí, como de mi espíritu, como de mi mente y, lo más importante, de mi gente, de las personas a las que aprecio. 

No estoy perdida, no es así como describiría este sentimiento. Esto que siento se llama soledad, se llama angustia y ansiedad. Me he alienado.

¿Cómo nos des alienamos?

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